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jueves, 23 de febrero de 2017

Algo huele mal en Dinamarca

La frase apareció en Hamlet, el drama trágico escrito por el célebre dramaturgo inglés William Shakespeare en 1601, que es una de las cumbres de la literatura universal. Su título original es "The Tragedie of Hamlet, Prince of Denmark". En una de las escenas de la obra que se desarrolla en la explanada del palacio real de Elsingor, el príncipe Hamlet escucha a su centinela Marcelo pronunciar la frase que se tornó célebre: "algo huele mal en Dinamarca", antes de que apareciera el fantasma de su padre, rey de Dinamarca, quien se presentó para hablar a su hijo e informarle que acababa de ser asesinado por su hermano Claudio para usurparle la corona y casarse con la viuda. Inmensa fue la tristeza que embargó al príncipe Hamlet. Y se propuso asumir la venganza contra su tío, el asesino, para lo cual simuló haber caído en la locura. 
En aquel episodio trágico de la obra de Shakespeare se originó la frase "algo huele mal en Dinamarca", con la que en la vida política se designan las cosas que no marchan bien en un país por causa de la corrupción.

Algo huele mal en España, sin duda y desde que se empezaron a conocer los primeros casos de corrupción, ya en tiempos de Felipe Gonzalez, los responsables políticos de los partidos de entonces en el poder y sostenedores de los corruptos hicieron las mayores piruetas manipuladoras para retrasar, impedir y dificultar las investigaciones y los procesos judiciales posteriores.

Y desde que el PP tiene poder hace ya 20 años, salvo un acosado octenio de gobierno socialista, no dejan de salir casos de corrupción en los que están imputados o investigados políticos del PP, amigos y colaboradores, miembros de la realeza, consejeros de bancos, empresarios corruptos y corruptores.

El partido ahora en el poder, el PP, ha tomado el hábito de afirmar rotundamente que está luchando contra la corrupción, pero no dice de qué lado porque solo está facilitando la lucha contra la corrupción de sus adversarios, el 3% de Cataluña de Pujol y familia y el caso de los falsos ERES de los socialistas en Andalucía. Y para esos casos usa todas las armas de las que dispone colocando a sus fieles fiscales y jueces próximos para una instrucción de calidad.

También se emplea al máximo en lo que concierne a la instrucción de la Gürtel , la corrupción en Murcia, Castilla- La Mancha en tiempos de Cospedal, la trama de la Púnica, Bárcenas y sus ordenadores destruidos y tantas y tantas más de las que ya no llevo la cuenta, en las que el PP tiene responsabilidades políticas y penales, utiliza todas las armas judiciales de las que dispone colocando a sus fiscales anticorrupción y poniendo a sus jueces al mando de la instrucción y el enjuiciamiento para justo lo contrario : producir retrasos, una instrucción deficiente o al menos que solape las verdaderas responsabilidades, en definitiva "poner palos en las ruedas del carro de la justicia".

La última ha sido por partida doble: una exonerar a la infanta Cristina de sus responsabilidades penales y librar de momento de entrar en prisión a los dos principales encausados  y la otra  proteger al presidente de la comunidad autónoma de Murcia, de las imputacion e investigación de la que esta siendo objeto por hechos  acaecidos cuando este caballero era alcalde de la localidad de Puerto Lumbreras.

Esperemos que la sustitución del fiscal superior del Tribunal de Justicia de Murcia no sea otro caso más   de obstrucción a la justicia como los que nos tiene acostumbrado el PP.

No voy a extenderme más con estas cuitas,  pero hace 400 años un brillante dramaturgo inglés ya intuyó que el olor a podrido pudiera ser extensivo a otras latitudes.

"Todo huele a podrido en España".


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