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miércoles, 24 de junio de 2015

La ofensas de los otros

Creo sinceramente, que los españoles católicos y afectos al régimen de la derecha gubernamental del PP, tienen muy claro lo que pertenece al espacio público y lo que debe afectar únicamente su esfera privada. Otra cosa diferente es,  que les interese jugar a la confusión.

Parece que van a condenar a una militante de Podemos y activista contra los desmanes de la derecha, y además concejal de la nueva corporación de izquierdas del ayuntamiento de Madrid.

En un acto reciente de este domingo, el secretario general del PSOE se revistió de la bandera roja y gualda mientras aceptaba su presentación a la candidatura  para presidente del gobierno en las próximas elecciones generales del mes de noviembre, suponiendo que la operación de marketing asimilable a los actos similares en los Estados Unidos puede sumar votos entre sus simpatizantes.

Pues bien estos dos actos políticos, tanto el enjuiciamiento de la activista pro libertad religiosa como la presentación de una candidatura solo generan división entre la gente de la calle ya de por sí muy polarizada, y nunca unión entre los votantes en torno a una idea, tendencia, militancia o creencia religiosa.

Los despropósitos de miembros de  la conferencia episcopal y en general toda forma de reacción contra el progreso y sojuzgamiento de la sociedad por los poderes fácticos, presionan al poder político y judicial para que apliquen la ley estrictamente, leyes que por otro lado no son justas porque amparan solo a una parte de la población ignorando y desprotegiendo a la otra parte.

Que la Iglesia católica está perdiendo devociones es un hecho incontestable,   y por ende la opinión entre la gente de la calle acerca de la bandera es muy debil o inexistente, dicho de otra manera : a la gente de la calle la bandera le importa un bledo y las hipotéticas ofensas a la iglesia católica otro tanto.

Razones para estas desafecciones no faltan así que, cuando veamos a un obispo reaccionar ante los desahucios o ante el empobrecimiento en el que el gobierno  del PP  ha sumido a la población, entonces quizás se abra un sentimiento de simpatía  entre la gente común, hacia estos servidores de dios.

El hecho de que la bandera ande desprestigiada tiene sus raíces en el origen de estos colores resurgidos de la restitución de la bandera borbónica del siglo XVIII tras el éxito del golpe de estado sangriento del 36 en el que media España fué masacrada por las tropas fascistas del general Franco y todavía a los casi 80 años de esa masacre jamas se ha intentado la reconciliación de las dos españas, ni tampoco los agresores han pedido perdón o se les ha juzgado como merecen, mas bien al contrario los líderes del PP se jactan de difamar a las víctimas del franquismo e incluso hacen chanzas de ello en las televisiones de "la fiel infanteria".

Asi pues sospechamos que en esta España de hoy, las ofensas  se llevan puntualmente a los tribunales, pero, un matiz : Las ofensas de los "otros".

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