Creo
sinceramente, que los españoles católicos y afectos al régimen de
la derecha gubernamental del PP, tienen muy claro lo que pertenece al
espacio público y lo que debe afectar únicamente su esfera privada.
Otra cosa diferente es, que les interese jugar a la confusión.
Parece
que van a condenar a una militante de Podemos y activista contra los
desmanes de la derecha, y además concejal de la nueva corporación
de izquierdas del ayuntamiento de Madrid.
En
un acto reciente de este domingo, el secretario general del PSOE se
revistió de la bandera roja y gualda mientras aceptaba su
presentación a la candidatura para presidente del gobierno en
las próximas elecciones generales del mes de noviembre, suponiendo
que la operación de marketing asimilable a los actos similares en
los Estados Unidos puede sumar votos entre sus simpatizantes.
Pues
bien estos dos actos políticos, tanto el enjuiciamiento de la
activista pro libertad religiosa como la presentación de una
candidatura solo generan división entre la gente de la calle ya de
por sí muy polarizada, y nunca unión entre los votantes en torno a
una idea, tendencia, militancia o creencia religiosa.
Los
despropósitos de miembros de la conferencia episcopal y en
general toda forma de reacción contra el progreso y sojuzgamiento de
la sociedad por los poderes fácticos, presionan al poder político y
judicial para que apliquen la ley estrictamente, leyes que por otro
lado no son justas porque amparan solo a una parte de la población
ignorando y desprotegiendo a la otra parte.
Que
la Iglesia católica está perdiendo devociones es un hecho
incontestable, y por ende la opinión entre la gente de la
calle acerca de la bandera es muy debil o inexistente, dicho de otra
manera : a la gente de la calle la bandera le importa un bledo y las
hipotéticas ofensas a la iglesia católica otro tanto.
Razones
para estas desafecciones no faltan así
que, cuando veamos a un obispo reaccionar ante los desahucios o ante
el empobrecimiento en el que el gobierno del PP ha sumido
a la población, entonces quizás se abra un sentimiento de simpatía
entre la gente común, hacia estos servidores de dios.
El
hecho de que la bandera ande desprestigiada tiene sus raíces en el
origen de estos colores resurgidos de la restitución de la bandera
borbónica del siglo XVIII tras el éxito del golpe de estado
sangriento del 36 en el que media España fué masacrada por las
tropas fascistas del general Franco y todavía a los casi 80 años de
esa masacre jamas se ha intentado la reconciliación de las dos
españas, ni tampoco los agresores han pedido perdón o se les ha
juzgado como merecen, mas bien al contrario los líderes del PP se
jactan de difamar a las víctimas del franquismo e incluso hacen
chanzas de ello en las televisiones de "la fiel infanteria".
Asi
pues sospechamos que en esta España de hoy, las ofensas se
llevan puntualmente a los tribunales, pero, un matiz : Las ofensas
de los "otros".
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